10/05/2023

Siempre hay tiempo para aprender

 


 La vida es una mujer tan bella como misteriosa y sabia. Pero no es sino cuando sufrimos, que aprendemos a escuchar y observar detenidamente sus lecciones. Y no fue hasta que debí transitar por un sendero muy oscuro, casi sintiendo el gélido aliento de la muerte, que pude apreciarlas. Recién es la punta de un ovillo tan largo, que sólo veré el final cuando realmente llegue el final. Sumado a esa experiencia, una conversación con mi tío me enseñó dos metáforas: una salida de la boca de mi abuelo, y otra de un anciano que se cruzó en la vida de mi tío cuando él era joven. La de mi abuelo dice: “cuando salgas, no cierres esa puerta; por ahí pasó mi padre, el padre de mi padre, y el padre del padre de mi padre; del mismo modo pasarán tus hijos, y los hijos de tus hijos, y los hijos de los hijos de tus hijos”. Hace referencia a que la puerta que atravesará mi tío en ese momento es la vida. Y el hecho de dejarla abierta es para que los que siguen tras él, puedan seguir sus huellas. Por eso mi abuelo hace referencia a su padre, su abuelo y su bisabuelo; justamente para ejemplificar que él siguió los pasos de sus mayores, dejó su huella para que la sigan sus hijos (en este caso mi tío), y como para continuar el tránsito por la vida le pide a mi tío que siga marcando el camino para que sus hijos, nietos y bisnietos continúen con su ejemplo.

 La metáfora del anciano rezaba: “la vida es como una escalera, y debés subirla peldaño por peldaño, lentamente, sin apuro; nunca corriendo, porque podés tropezar y caer. Y cada vez que te ofrezca un descanso, tomalo, así repondrás fuerzas para seguir subiendo”. La explicación a esta metáfora es tan interesante como la anterior: Al transitar por la vida y llevar a cabo nuestras rutinas, debemos ser más precavidos, detener la marcha a una velocidad que nos permita apreciar mejor nuestro entorno, y todo aquello que se nos ofrece a cada instante. Algo tan simple como mantener un diálogo con nuestros padres, con un amigo o pareja, puede ser muy constructivo y revelador. Si andamos siempre apurados, podemos perder mucho más que el supuesto tiempo que perdemos al detenernos; contrariamente a eso, deteniéndonos ganamos mucho más. Una palabra sabia de nuestro padre o madre, un punto de vista de nuestro amigo, una sonrisa de nuestra pareja, pueden ser el gesto elemental para que nuestro día sea mejor. Si pasamos apurados, corremos el riesgo de sufrir un accidente; es decir, si no nos detenemos a apreciar ese pequeño gesto, tal vez no tengamos una nueva oportunidad de disfrutarlo. Nunca sabremos cuándo es el final del ovillo de la otra persona o nuestro.

 Así fue que, deteniéndome en estos ejemplos, pensándolos, más la explicación de mi tío, tomé esas frases como máximas para aplicar en mi vida. Y si bien no hay que pensar en la muerte todo el tiempo y en base a eso apreciar más la vida, sí deberíamos hacer las cosas por el simple placer de vivirlas y regalarles a nuestros seres queridos más tiempo compartido. Así la vida nos resulta más activa y productiva. Así, con pequeños grandes gestos que llenen nuestra alma y la de nuestros semejantes, podemos hacer un tránsito más agradable por este, nuestro camino. Nuestro ovillo y el de los demás, se desmadejará de otra manera. Al menos, eso es lo que puedo transmitir desde que la Parca y San Pedro se disputaban mi vida en un tablero de ajedrez. Hoy disfruto de mis días en compañía de mis padres, amigos y conocidos; aunque también aprovecho las oportunidades de seguir conociendo gente. Todo esto que me está pasando, todo lo que me rodea, me hace más fuerte como persona, me ayuda a crecer, me hace feliz, me llena el alma. Aprendí que, en lugar de hacerme mala sangre por pequeñeces, es mejor buscar una solución a ese problemita... La vida es una mujer tan bella como misteriosa y sabia. Pero no es sino cuando sufrimos que aprendemos a escuchar y observar detenidamente sus lecciones. Yo, estoy aprendiendo, por eso lo transmito.

Se estuvo tan cerca...

   Se terminó otra ilusión; otra Copa Libertadores que se niega a dar una vuelta olímpica en el Cilindro de Avellaneda. En el pueblo racingu...