28/10/2023

Fanatismo, una enfermedad destructiva


 Una de las enfermedades mentales más destructivas se llama FANATISMO. Un mal social cada vez más masivo, casi epidémico... 

 El fanatismo anula la capacidad de razonar, obstruye el sentido de la audición objetiva (no puede ni quiere escuchar), condena al enfermo a un reducido grupo de personas que padecen la misma enfermedad, y lo aleja de los afectos.

 Quien padece fanatismo estigmatiza a los demás por pensar diferente, elevando la autoestima de su grupo con descalificaciones dirigidas a miembros de otros grupos (en ocasiones, otros grupos de fanáticos); el uso de esta violencia se extiende también a expresiones corporales, como gestos despectivos y de desdén. Una grave característica de esta enfermedad es la de no reconocer adversarios, sino enemigos.

 Si usted tiene algún familiar, amigo, compañero de trabajo o conocido que padezca esta terrible enfermedad, he aquí algunos pasos para acompañar al enfermo:

-No contradiga ni intente "hacer entrar en razones" al paciente; recuerde que el fanatismo anula la capacidad de razonar. Sólo se expresa mediante un coloquio común a su grupo de pertenencia, una especie de manual con frases y oraciones que repite compulsivamente.

-Nunca regañe a un fanático, tampoco opine usando palabras complejas ni metáforas, porque esta enfermedad ocasiona también delirios persecutivos que hacen del enfermo una fiera asustada: ataca ante la inminente (supuesta) amenaza.

-La palabra CAMBIO tiene una connotación catastrófica en su psiquis. No la use.

-Si el enfermo se pone agresivo con usted, entienda que se trata de un brote o episodio esporádico; no lo tome como algo personal, pues se trata de una simple proyección, o bien de una transferencia.


 Recuerde: el fanatismo es un mal muy agresivo que no sólo afecta al fanático, sino también a su entorno (que en ocasiones lo destruye). Si usted tiene algún contacto con el fanatismo, intente resguardarse buscando ayuda en amistades o actividades físicas al aire libre.


 La línea entre la libertad de pensamiento y el fanatismo es tan delgada como una telaraña...

23/10/2023

"Argentina, no lo entenderías"


Opinión publicada el 23 de octubre de 2023 en otro blog. La frase del titulo no me pertenece, como tampoco me pertenece la responsabilidad colectiva que da como resultado un proceso electoral; sí es mi competencia la responsabilidad de decidir concienzudamente a la hora de poner mi voto en la urna y hacer mi aporte en búsqueda de un cambio de paradigma o, por el contrario, de seguir con un mismo gobierno.

 Lo que ha sucedido en Argentina en este 2023 ha sido (y es) un reflejo de lo que somos como sociedad: una masa heterogénea y desordenada que se desplaza hacia donde la corriente la lleve, arrastrando a su paso las voluntades minoritarias. Las elecciones PASO (Primarias Abiertas Simultaneas Obligatorias) definieron a los candidatos presidenciales que elegimos en los comicios del pasado domingo 22 de octubre; sin embargo, éstas últimas nos han dejado a millones de argentinos la sensación de que un posible cambio de paradigmas y finalizar con más de dos décadas de corrupción y saqueo desmedido puede ser un anhelo menos alcanzable: el candidato oficialista, Sergio Massa, lejos del magro resultado de las PASO, se impuso con más del 36% de los votos dejando a su principal adversario, Javier Milei, en segundo lugar con un 31%. Esto abre la puerta a una elección definitiva para el próximo 19 de noviembre (balotaje) entre Milei y Massa.

 Queda en evidencia la falta de memoria colectiva, el desinterés por un futuro sólido y más seguro, y el miedo a los cambios (a lo nuevo); el conjunto social olvida los eventos de inseguridad, el saqueo a las arcas del Estado, el apoyo a gobiernos dictatoriales como el de Venezuela y las declaraciones públicas e impúdicas de partidarios oficialistas con mensajes claramente golpistas; se olvida el afán del gobierno por seguir dividiendo para reinar, la inequidad en la repartición del dinero de TODOS y el obsceno reparto de dinero a través de planes sociales (que bien podrían calificarse como coimas) que aumentan desmedidamente el gasto público... Podría seguir enumerando los olvidos colectivos a la hora de depositar un voto, pero sería irme por las ramas, lejos del eje de esta opinión. Creo que si el gobernante electo es corrupto, es porque gran parte del electorado también lo es; no creo que haya personas honestas y coherentes que voten al representante de un gobierno que exprime al máximo las arcas del Estado y que no le importa dejar al país en llamas antes de las elecciones, autoproclamándose la única opción para salir del problema (que ellos mismos han generado) que terminan achacando a la oposición, a la guerra de Ucrania, a la invasión de Hamas a Israel, al Covid, o a cualquier evento o persona "de afuera" u opositora (recuerden que en 2008-2009, el principal enemigo era el campo, el Grupo Clarín y la "oligarquía" argentina).

 Otra vez, como sucede cada cuatro años, los argentinos nos encontramos en un momento de transición y es una obligación moral y ética hacer un uso racional del acto de votar. Entonces, a la hora de poner la boleta dentro del sobre, debemos tener en cuenta lo que escribí antes y, básicamente, estos últimos 20 años en los que han saqueado insaciablemente a nuestro país y, en consecuencia, a nosotros: a vos, a mí, a tu padre, a tu madre, a tus amigos, a tus hijos, a tus nietos, a cada ciudadano nos han saqueado los bolsillos, nos han cercenado la posibilidad de crecimiento y, si aún tenemos fuerzas y voluntad para invertir y crecer, nos limitan con una enorme carga impositiva que se lleva la mayor parte de nuestro dinero.

 El futuro de todos está en manos de los que tenemos la posibilidad de elegir, entonces pensemos concienzudamente, leamos, estudiemos un poco los eventos acontecidos en estos 20 años y tomemos una decisión en base a lo que nos generen esas situaciones que vivimos como sociedad. Enumero algunas, como ejemplo:

  • Desaparición forzada de Jorge Julio López el 28 de julio de 2006; era testigo clave en el caso Etchecolaz.
  • El conflicto con el campo en 2008 por la resolución 125 y el voto "no positivo” del entonces vicepresidente Julio Cobos, que dejó expuesta la voracidad económica del gobierno y la decisión pública de saquear al campo a través de una retención del 40% del bruto producido por las exportaciones.
  • El homicidio del fiscal Alberto Nisman, el 18 de enero de 2015, un día antes de su presentación contra la entonces presidente Cristina Fernández por el pacto con Irán y su vinculación con el atentado a la AMIA.
  • El triple crimen de General Rodríguez ocurrido en agosto de 2008, por el que se "destapó" el comercio ilegal de la efedrina, en el que se vio involucrado el entonces Jefe de Gabinete, Aníbal Fernández.
  • Santiago Maldonado, un activista que se ahogó en el río Chubut, por el que acusaron a Gendarmería de desaparición forzada. Su figura se usó impúdicamente como estandarte de lucha y reivindicación de los Derechos Humanos, descontextualizando los motivos por los cuales se produjo su muerte. Esto ocurrió entre agosto y octubre de 2018.
  • "La ruta del dinero K", causa “Los Sauces”, por la que están implicados, además de la familia Kirchner, el empresario Lázaro Báez y otros ex funcionarios kirchneristas.
  • Los subsidios otorgados por el gobierno a la Tupac Amaru, fundación de Milagros Sala en Jujuy.
  • El apoderamiento de instituciones sensibles a la población como Abuelas y Madres de Plaza de Mayo, que han sido usadas como emblemas propios del kirchnerismo cuando, en realidad, su reclamo pertenece a todo el pueblo argentino.

 La lista es mucho más larga, pero si buscás, te vas a dar cuenta que esto es apenas una muestra de la cantidad de casos corruptos en los que se involucra el gobierno kirchnerista.

 Te saquean en la cara, te dan un peso y te roban diez. ¿Vas a seguir avalando este desastre? ¿Vas a permitir que tus hijos se críen en un país lleno de "derechos" sin obligaciones? ¿Creés que es ético vivir de arriba y que otros trabajen para mantenerte? ¿Creés que es digno vivir pobre y mantenido por el Estado (que somos todos), en lugar de crecer y superarte trabajando honradamente? ¿Creés que es justo y digno trabajar 10, 12 o más horas diarias para que el Estado se quede con el 70% de tu salario? ¿Creés que es justo y digno sentir intranquilidad cuando salís de tu casa, porque no hay seguridad y te pueden afanar o matar en cualquier lugar? ¿Te querés quedar con la sensación incómoda de la zona de confort o preferís arriesgarte y votar un cambio?

 Lo distinto y lo desconocido dan miedo, pero es mejor aventurarse a conocer otra manera de gobernar que seguir con el "malo conocido" al que sólo le importa que tu voto lo mantenga en el lugar de privilegio en que se encuentra, porque si vuelven a ser civiles como vos y yo, en el mejor de los casos, la Justicia le podrá caer con su peso y procesarlos como a cualquier delincuente común. O sea, quieren que elijas a Massa para mantener sus fueros y seguir delinquiendo en libertad. Pero la verdadera libertad es la que tenemos nosotros con el voto; elegir al distinto puede ser la posibilidad de salir de este flagelo que nos asfixia desde hace años.

 Puede que Javier Milei no sea el estereotipo de candidato al que estamos acostumbrados, pero es la única opción viable que nos queda. Dan miedo algunas de sus propuestas, pero son preferibles a la falta de propuestas por parte de Sergio Massa, que es otra marioneta (como el actual presidente). Podemos elegir un mandatario fuerte y decidido a llevar adelante su proyecto, o a un muñeco que actúa de acuerdo a lo que la titiritera le ordena.

 Y si elegimos a Milei será un camino difícil y una cuesta arriba, pero será una búsqueda de la puerta de salida a esta situación empobrecedora a la que somos sometidos desde hace tantos años. En 2015 elegimos un cambio que no funcionó y retomamos la fórmula nefasta ya conocida; pongamos lo que tenemos que poner y busquemos otro cambio. Sólo así se consigue progresar: manteniendo el objetivo siempre a la vista y buscar la fórmula necesaria para lograrlo, aunque nos cueste años de esfuerzo; lo que nunca debemos hacer es regresar a las viejas fórmulas que no sirven y nos perjudican.

 El país está otra vez en llamas y es una “causalidad” que estemos en un conflicto tan difícil justo al final de un gobierno extenso: en 2001 vivimos una situación terrible con saqueos, piquetes (cortes de calles por parte de numerosos grupos de personas), el corralito (que encerró los ahorros de millones de argentinos en los bancos, limitando la posibilidad de extraer dinero a sólo $250 por semana /en ese tiempo, eran US$250) y una escalada de violencia que terminó con el gobierno de Fernando De La Rúa, que fue el presidente desde 1999. Acá abro un paréntesis: Fernando De La Rúa fue el candidato de La Alianza, un frente formado por el Unión Cívica Radical y el FREPASO (Frente para un País Solidario), para retomar el poder tras una década de gobierno peronista llevado adelante por Carlos Menem. Cierro paréntesis. Este gobierno, débil institucionalmente, tomó las riendas de un país en crisis que decantó en el cierre de comercios y fábricas, la consecuente pérdida masiva de empleo, y la decadencia institucional en todos los niveles: hubo falta de insumos hospitalarios, falta de materias primas para producción, y un amplísimo etcétera. Y para hacer cartón lleno, tuvimos cinco presidentes en una semana: Fernando De La Rúa (que se fue en helicóptero desde la Casa Rosada), Ramón Puerta, Adolfo Rodríguez Sáa, Eduardo Camaño y Eduardo Duhalde, que siguió gobernando hasta 2003, cuando convocó a elecciones. De estos comicios, el ganador fue Néstor Kirchner, que tuvo una disputa muy férrea con Carlos Menem (que se bajó a último momento, porque si no, iba a haber balotaje y era muy probable que se quedara con la presidencia).

 Ahí comenzaron estos casi 20 años de kirchnerismo; ahí comenzó a gestarse la metástasis de esta enfermedad argentina que lleva décadas evolucionando. La utilización de planes sociales, que en un principio fueron propuestos por Elisa Carrió como un paliativo para ayudar a la población de menos recursos y que era temporal, se convirtió en un arma política que aumentó el gasto público (dinero de impuestos) y elevó estrepitosamente la cantidad de personas mantenidas por el Estado, lo que motivó a que, al menos, dos generaciones se críen sin necesidad de trabajar, provocando el deterioro de la cultura del trabajo. Otra de las armas políticas fue el uso de organizaciones sociales con punteros que recibían (y reciben) grandes cantidades de dinero, movilizando a sus grupos de acuerdo a los intereses del partido político que gobierna.

 En 2008, como decía hace instantes, el conflicto con el campo volvió a destapar la olla y encendió la caldera social: otra vez desabastecimiento de combustible, de insumos hospitalarios y para producción que afectaron negativamente el funcionamiento económico del país. Esta vez, los punteros estaban por todos lados, pero no fueron ellos, sino los agremiados del Sindicato de Camioneros los que más ruido hicieron, que cortaban los principales accesos a las ciudades. En Venado Tuerto, mi ciudad, cortaban el cruce de las rutas nacionales 8 y 33, dos puntos importantísimos del transporte hacia los puertos de Buenos Aires y Rosario, y de éstos hacia el interior del país.

 Hoy, a 20 años de aquellos comienzos, los punteros siguen siendo utilizados y creciendo; el problema es que el alimento de esas masas es el dinero público, son nuestros impuestos. Y hoy, el desabastecimiento se está dando otra vez; otra vez estamos a las puertas de una situación de crisis que genera incertidumbre y temor a una nueva escalada de violencia como en los dos episodios que mencioné recién. Y si ya estamos viviendo tiempos violentos con la inseguridad y el problema del narcotráfico (especialmente en Rosario y Santa Fe), imaginate la que se viene…

 Estamos también a las puertas de una elección decisiva para el futuro del país o, por lo menos, de los próximos 4 años. Tenemos la obligación de instruirnos y leer la historia contemporánea y la historia pasada de nuestro país, para decidir con conocimiento de nosotros mismos, del pueblo que somos; son más de 200 años de historia, pero si te da fiaca leer tanto, podés partir desde la conformación nacional (1.862, con el gobierno de Bartolomé Mitre), son apenas un poco más de 100 años de historia. Tengamos en cuenta cómo se han suscitado los hechos antes, durante y después de cada gobierno; veamos qué decisiones acertadas y qué errores cometieron los gobernantes, especialmente los que, a partir de 1.930, fueron sucedidos por Golpes de Estado y quiénes estuvieron detrás de éstos, para tener un pantallazo de cómo piensan y conducen los representantes de los diferentes partidos. Obvio que hay cambios de paradigmas, porque el pensamiento de antes no es el mismo que el de hoy en día; pero la codicia y la corrupción existieron siempre, y lo que vemos hoy es una evolución de los mecanismos de corrupción y sometimiento de las masas, sin precedentes. Quienes vivimos en los ’90 pensábamos que no iba a haber mayor corrupción que la del gobierno de Menem, pero los Kirchner nos taparon la boca.

 La permanente búsqueda de enemigos (externos e internos), así como adjudicarse la “noble obligación de proteger al Pueblo, guiarlo y llevarlo a un futuro promisorio”, han sido estrategias políticas de gobiernos democráticos y de facto casi por igual, especialmente de gobiernos de tinte populista como lo han sido los sucesivos mandatos kirchneristas.

 Ya dije esto, pero vale repetirlo: nos robaron, nos están robando y nos quieren seguir robando. Pero no hacen esto para llevar a cabo una obra de gobierno, hacen esto para seguir protegidos por los fueros y para evitar ser juzgados como delincuentes comunes, especialmente el mascarón de proa de este barco pirata, que es Cristina Fernández.

 El 30 de octubre se cumplieron 40 años del regreso de la Democracia, 40 años de poder elegir ininterrumpidamente a los mandatarios de todos los estratos del Estado: intendentes, concejales, senadores, diputados, ministros y presidentes.

 Nos hemos equivocado en nuestras elecciones, sí; a veces muy feo y otras no tanto, pero no hemos conseguido elegir a un equipo de gobierno que sea honesto, que sea eficaz, y mucho menos una combinación de ambos. Ahora tenemos la posibilidad de volver a hacerlo, y tenemos menos de un mes para pensar y reflexionar sobre esta decisión, cuya consecuencia será nuestro futuro (nada más y nada menos); hagamos que la decisión personal se convierta en la decisión colectiva que nos conduzca hacia el mejor resultado para todos; convirtámonos en una masa homogénea que avanza para el mismo lado en búsqueda del progreso, y no pretendamos que las cosas cambien de un día para el otro; si elegimos bien, el verdadero cambio se verá a largo plazo (muy largo plazo; o sea, no se verá reflejado en un mandato de 4 años), pero será mejor que el "pan para hoy y hambre para mañana" al que nos somete el kirchnerismo.

 "¡Seamos libres y lo demás no importa!", dijo el General San Martín. Su ejemplo es más que suficiente para que decidamos a conciencia hacia dónde queremos ir.

Se estuvo tan cerca...

   Se terminó otra ilusión; otra Copa Libertadores que se niega a dar una vuelta olímpica en el Cilindro de Avellaneda. En el pueblo racingu...