20/09/2024

Cecilia Grierson


 
Para entrar en contexto, la guerra civil entre Unitarios y Federales sacudió al actual territorio nacional desde sus orígenes independentistas, y para 1859, este conflicto llevaba aproximadamente 30 años.

 El 22 de noviembre de ese año, en la ciudad de Buenos Aires, nació Cecilia: que fue la primera hija del matrimonio conformado por Jane Duffy (inmigrante irlandesa), y John Parish Robertson Grierson & Kelton (hijo del inmigrante escocés William Grierson, que se estableció en las Provincias Unidas en 1825, en la colonia Santa Catalina, ubicada en Monte Grande, en la provincia de Buenos Aires. Este asentamiento, fue la primera y única colonia escocesa en el país).

 A Cecilia le siguieron sus hermanos Catalina, David, Juan, Tomás y Diego.

 A poco más de un mes de su nacimiento, el 26 de diciembre, fue bautizada en la Basílica de Nuestra Señora de La Merced (conocida como Iglesia de la Merced), que es uno de los templos católicos más antiguos de la Ciudad de Buenos Aires. (Libro de Bautismos 1857-1860, página 208).

 Pasó la mayor parte de su infancia en dos estancias familiares: primero en la Banda Oriental del Uruguay, y luego en la provincia de Entre Ríos, en el distrito de Gená, departamento del Uruguay.

Cita Textual“Fui una niña apática e in­dolente, pero amiga de contemplar la naturaleza y las plantas; los pájaros me atraían, así como el cabalgar por esas soledades; y gozaba, en general, de una independencia poco común en aquellos tiempos…”

 El 11 de abril de 1870, se produjo el homicidio del entonces gobernador de Entre Ríos, Justo José de Urquiza; hecho que causó grandes daños a la economía de muchos estancieros de la provincia, incluyendo a la familia Grierson.

 Por esto, Cecilia comenzó a trabajar junto a sus padres, aunque, sin dejar sus clases de piano. Sin embargo, a Cecilia le gustaba la lectura, y en la casa había una biblioteca muy grande y rica en contenidos, cuyos libros estaban escritos en inglés; por ende, tuvo una cultura muy amplia desde niña.


El trabajo y el contacto con la educación

 Cuando murió su pa­dre, y por los conflictos bélicos que seguían sacudiendo a la provincia, su madre la envió a Buenos Aires, donde, en lugar de quedarse en la casa de sus familiares, trabajó como institutriz; para ese entonces, Cecilia tenía aproximadamente 12 años; y para conseguir ese trabajo tuvo que alargarse los vestidos, para aparentar más edad…

 Al poco tiempo regresó a Entre Ríos, y como el patrimonio de la familia era cada vez menor, su madre aceptó el ofrecimiento del entonces gobernador, Leónidas Echagüe, para crear una escuela rural en la estancia familiar.

 Jane figuraba como directora y Cecilia hacía el trabajo de maestra; aunque, desde 1873, y con apenas 14 años, fue directora y maestra, con los pocos conocimientos teóricos que tenía. Asimismo, los resultados fueron positivos:

 Gracias a esta escuela, el analfabetismo de aquellos pueblos de Entre Ríos, disminuyó en poco tiempo. Por citar un ejemplo: antes, había que hacer diez o quince leguas para encontrar a alguien que leyera una carta y la contestara, o para fir­mar un documento.

 Pero a partir de ese momento todo comenzó a ser muy diferente: porque un jornalero o una mujer de campo, podía saber qué firmaba, qué le estaban informando en un periódico, o aprender algo de un libro; en resumen, las personas de bajos recursos podían instruirse.

 En 1875, Cecilia Grierson ingresó a la escuela Normal Nº 1, que había sido fundada por Emma Nicolay de Caprile (una maestra de origen polaco, nacionalizada estadounidense, que vino al país a instancias de Domingo Faustino Sarmiento).

 Después de tres años en ese internado, se recibió de maestra a principios de 1878. Y sobre esto, cuenta que...

Cita Textual: “Allí aprendíamos a vapor, pues urgía formar maes­tras en nuestro país; enseñábamos con entusiasmo a la par que estudiábamos y aprendíamos…”


Su vida laboral

 Una vez obtenido el título, Domingo Faustino Sarmiento, por entonces director de Escuelas, la nombró maestra en la Escuela Mixta de San Cristóbal, y con su sueldo trasladó a su familia a Buenos Aires.

 En 1880, mientras la capital ingresaba a la federalización (es decir, cuando el país adquiría la figura de Nación), trabajó nueve meses sin cobrar el sueldo que, para ese entonces, era el único sostén económico de la familia.

 Dos años después, quiso estudiar en ciencias naturales, pero en 1883 decidió ingresar en la Facultad de Medicina; esto sería difícil, porque esa carrera estaba orientada sólo para varones, y hasta el momento ninguna mujer había logrado recibirse con el título de Médico.

 Pero ella siguió adelante, ya que ningún reglamento interno de la Universidad decía que las mujeres no podían estudiar dicha especialidad y ya había un antecedente: Élida Passo (1867-1893), que logró estudiar Farmacia, graduarse, y posteriormente cursar hasta quinto año de medicina, pero no logró recibirse, porque enfermó de tuberculosis y falleció en 1893).

 Una de las motivaciones que tuvo para ingresar a la Facultad de Medicina fue su amiga, Amalia Kenig, quien padecía una enfermedad crónica, que afectaba sus vías respiratorias. Quizás, un fuerte impulso fue la ilusión de curarla, pero lamentablemente, su amiga murió pocos años después que Cecilia obtuviera el título de médica.

 En sus seis años de estudio de la carrera de medicina fue impulsora de proyectos para mejorar la calidad de vida, tanto de pacientes como de profesionales.

 Por citar sólo algunos:

·      Fue ayudante de histología en la Facultad de Medicina desde 1885 hasta 1888 (La histología es la rama de la biología que estudia la composición, la estructura y las características de los tejidos orgánicos de los seres vivos);

·   Fue ayudante en micrografía de la Asistencia Pública des­de 1886 hasta 1891 (La micrografía es la obtención de imágenes de objetos no visibles a simple vista, que se logra a través de instrumentos ópticos o electrónicos como lupas y microscopios);

·     Por concurso obtuvo el puesto de practicante de vacuna, siendo interna de la Casa de Aislamien­to (hoy Hospital Muñiz) durante la ola de cólera que azotó a Buenos Aires en 1886;

· Fue prac­ticante menor, luego mayor del hospital Rivadavia (Los practicantes, son los estudiantes que hacen pasantías o prácticas mientras cursan la carrera);

·   También fue practicante en el primer instituto de gimnasia Zander, entre otras muchas actividades en que destacó (Gustav Zander fue un médico sueco que, básicamente, inventó los gimnasios).

·   En 1886, fundó la primera escuela de enfermeras de Sudamérica en el Círculo Médico, que fue oficializada por la Asistencia Publica en 1891, y donde se desempeñó como directora hasta 1913.

·  Dio un curso de masajis­tas, teniendo como base la instrucción sobre economía doméstica y puericultura, que es la crianza, cuidados y desarrollo de los niños, como se hacía en Inglate­rra por aquellos años.

·   También instituyó el uniforme de enfermera y, desde entonces, empezó a usarse en todo el país y luego en otros países sudamericanos.

·    El 15 de abril de 1892 fundó la Sociedad Ar­gentina de Primeros Auxilios, gracias a la que se pudo dar instrucción en todas las escuelas, instituciones populares y dependencias oficiales del país, lo que fomentó la creación de sa­las de primeros auxilios en muchos pueblos.

·   Tuvo la iniciativa de crear un consultorio-escuela para tratar a niños con problemas de comportamiento, dificultades en el habla y en el aprendizaje, y colaboró con el equipo liderado por Samuel Molina con la primera cesárea que se realizó en Argentina en 1892, en el entonces Hospital de Mujeres, hoy hospital Rivadavia.

·     Fue nombrada “miembro honorario de la Sociedad Bomberos Voluntarios de la Boca”, y también fue la única socia ho­noraria del “Club del Progreso de Capital Federal”.

 Entre otras innovaciones que aportó, una de las más felices (por decirlo de alguna manera), fue la de repartir juguetes a los niños en las salas de los hospitales, y poner a la vista cuadros alegres y vistosos

 

·       En 1897 publicó Masaje práctico, uno de los primeros libros sobre técnicas kinesiológicas;

·  En 1901 fue fundadora de la Asociación Obstétrica Nacional y de la Revista Obstétrica, que concibió como una herramienta para ofrecer a las parteras argentinas un enfoque científico y médico para la profesión que, por entonces, era ejercida por las "matronas" (las matronas eran parteras de oficio, que ayudaban a las mujeres en el momento del parto).

·        También, durante los años que estudió en la facultad de medicina, llegó a trabajar hasta ocho horas diarias para llevar el sustento a la casa.

 Asimismo, y pese a ser médica diplomada, no consiguió ingresar al profesorado de la Facultad, puntualmente a la sección en que la enseñanza se hace sólo para mujeres. Su intención era seguir formando mujeres.

 Además de atender pacientes de manera particular, era médica agregada a la sala de mujeres del hospital San Roque (hoy hospital Ramos Mejía) –el puesto de Médico Agregado, es el encargado directamente de las actividades asistenciales y académicas, que le indique el jefe de Servicio-

 Fue secretaria del Patronato de la Infancia en sus principios; ins­pectora del asilo nocturno y examinadora de par­teras de la Asistencia Pública; también colaboró en la instalación del servicio de primeros auxilios de la misma institución, para el que gestionó y obtuvo el derecho de usar la campana de alarma en las calles que, hasta ese momento, era de uso exclusivo de los bomberos de la capital.

 También fue miembro activo de la Cruz Roja, y de mu­chas otras instituciones benéficas y de educación.

 Y su aporte a la sociedad continuó… En 1895 ofreció parte de su patrimonio al Ministerio de Instrucción Pública, que consistía en una parcela de tierra en Entre Ríos, para que se fundara una escuela agrícola. Insistía en que la agri­cultura práctica formara parte de la instrucción primaria.

 En ese mismo año, dictó cursos de «primeros auxilios en casos de acciden­tes» en todas las escuelas normales de la capital, incluso en la de varones, y continuó dando clases hasta 1898.

 Desde 1897 hasta 1903, fue examinadora en la escuela de la Peniten­ciaría Nacional; tam­bién fue inspectora de madres desamparadas a cargo del juez de menores; vocal de la comisión de sordomudos y examinadora de éstos.

 También, en ese mismo año, participó en la confección de programas prácticos para las es­cuelas de la provincia de Buenos Aires.

 Y, pese a todas estas actividades, se hacía tiem­po para los quehaceres domésticos, asistir a conferencias científicas y li­terarias, y también a fiestas artísticas y deportivas. Le gustaba bailar y divertirse, pero no gustaba de hacer visitas o ir a fiestas privadas. Consideraba que, por su condición de médica y estar en permanente contacto con la dolencia ajena, no era ético llevar sus preocupaciones a lugares donde la gente iba a divertirse.

 Si bien era una mujer consagrada a su profesión de médica y formadora, reconocía que su salud se deterioraba…

Cita Textual: “…En esta profesión, en que la enfermedad más insignifican­te puede complicarse de un momento a otro, la tarea no siempre grata que resulta del contacto diario con la humanidad doliente en su peor faz (con enfermedades físicas y peor aún morales; la ingratitud humana; el peligro de traicionar por un gesto o una palabra el secreto médico tan sa­grado), mantenía mi espíritu en un estado de ten­sión y angustia que al cabo de los años ha reper­cutido hondamente en mi organismo”.

 En 1899 viajó a Eu­ropa para perfeccionar sus estudios médicos y visitar institutos de educación, llevando la representación de algunas sociedades femeninas ante el Congreso que se re­unía en Londres, en julio de ese año, convocado por el Consejo Internacional de Mujeres. Ahí se le dio el nombramiento de vicepresidente honoraria, con el compromiso de fundar en Argentina, un Consejo Nacional de Mujeres.

 Durante sus viajes, estudió los institutos de economía do­méstica, labores femeninas y ramos conexos, dando como resultado el informe titulado Educación téc­nica de la mujer.

 Con un grupo de amigas, organizaron la So­ciedad de Educación Doméstica, como una sección del Consejo Nacional de Mujeres, y fundaron la primera escuela práctica de economía doméstica que se llamó «Escuela técnica del hogar». Ahí se enseñaban quehaceres domésticos, cocina y mo­distería (que es la confección de ropa).

 Vale aclarar que esta escuela fue autónoma (es decir, sin sostenimiento público ni privado) por, aproximadamente, 10 años.

 En Europa también se interesó por los institutos de ciegos y presentó un informe que se publicó en el Boletín Oficial del 1º de mayo de 1900y en el Monitor de Educación Común, del 1º de junio de ese mismo año; además, trajo material de enseñanza para los ciegos, de las mejores instituciones.

 Asistió al primer Congreso «Eugénico» (la “eugénesis”, es el estudio y aplicación de la genética y el ADN) y como única argentina que se interesó por estos nuevos estudios, dio a conocer estas ideas en el país.


Actividad política y social

 Con Alicia Moreau de Justo, Elvira Rawson y Julieta Lanteri-Renshaw, entre otras, iniciaron la lucha por los derechos civiles y políticos femeninos y propusieron reformas al Código Civil en beneficio de la situación de la mujer.

 Y en relación a esto, en 1910 fue nombrada presidente del primer Congreso Femenino Internacional, reunido en nuestro país, que fuera convoca­do y organizado por la asociación “Universita­rias argentinas”.

 También fue convocada por el Instituto Nacional de Sordo-mudas, para dictar una clase de anatomía, fisiología e higiene; además, para ser médica de las alumnas. En ese cargo se desempeñó gratuitamente durante largo tiempo, hasta que el puesto fue remunerado, entonces el trabajo fue dado a un hombre.

 Fue profesora de anatomía en la Academia de Bellas Artes por un corto tiempo; también dictó cursos libres de gimnasia y masaje médico en la escuela de medicina.

 Con la fundación el Liceo de Señoritas de la capital fue nombrada profesora de ciencias e inauguró el pri­mer curso de ciencias domésticas, dividido en tres años, y tratando sobre estos tres temas: la habitación, los cuidados personales, la puericultura y los pri­meros auxilios.


Obra literaria

 Cecilia Grierson publicó numerosas obras literarias, entre libros y folletos. Algunos de los más difundidos, fueron:

ª     Histero-ovariotomías efectuadas en el Hospital de Mujeres desde 1883 a 1886: se trata de su tesis de graduación de la carrera de Medicina. En esta obra destaca que casi todas las mujeres operadas de histero-ovariotomías sufren una modificación pasajera y notable del carácter, una marcada irascibilidad; aún aquellas que antes de operarse lo tenían suave y apacible, luego de la cirugía se enojaban con cualquier persona (desde médicos y enfermeros, hasta familiares y amigos).

ª     Otra de sus publicaciones literarias fue Masaje Práctico, de 1897, que es considerado el libro precursor de la técnica kinesiólogica; actividad que estaba inhibida para las mujeres trabajadoras de la salud. Específicamente, es la continuación de la obra de Ernesto Arberg, autor del primer libro sobre la especialidad en Sudamérica.

ª     Cuando regresó de Europa en 1899, publicó Educación téc­nica de la mujer, en 1909 publicó Primeros auxilios en casos de accidentes e indisposiciones repentinas, obra editada por la casa editora y librería "Las Ciencias" e impresa en la imprenta de Adolfo Grau, y un año después publicó La educación del ciego y cuidado del enfermo. Continuó con su producción literaria sobre medicina en 1912 editando Guía de la enfermera y Cuidado de enfermos.

ª     Colonia de Monte Grande. Primera y única colonia formada por escoceses en Argentina, de 1925, impresa en los Talleres SA Casa Jacobo Peuser Ltda, publicación que escribió para evocar la vida de los colonos en ese territorio. Si bien, había querido publicar ese libro en 1910 (como escribió en la introducción del mismo), recibió oposición para hacerlo. Para redactarlo, realizó consultas en periódicos de la época como el British PacketThe Standard, las Guías Blondell, los libros de los hermanos Parish Roberton, y Buenos Aires desde setenta años atrás, escrito por Wilde, además de datos provistos por el consulado británico…

 También forma parte de su larga producción literaria, el estudio exhaustivo sobre el Código Civil argentino vigente en ellos tiempos, que concluyó a que la mujer casada en nuestro país tenía los mismos derechos que un niño, y tuvo como consecuencia la reforma de la ley en 1926, que permitió obtener derechos a las mujeres que contrajeran matrimonio a partir de entonces.


Últimos años de vida

 Después de tantos años de trabajo, decidió tomar un descanso de algunos meses, acom­pañando a su familia a Europa. Al regresar de ese viaje, se conven­ció de que ya no era la misma, y recordó la frase que dijo un profesor, en una conferencia en 1910: “es un error, un atentado contra sí mismo, una inmoralidad, el trabajar con exceso”.

Reconoció que:

Cita Textual“...No es la tarea apacible de la enseñanza lo que agota el organismo; es el trabajo apurado, la lu­cha diaria sin tregua, y más cuando (…) una tiene que encontrar obstáculos a cada paso, y creo que hasta mis últimos instantes tendré que luchar si aún quiero realizar algo. (…)”

 En 1927, ya con 68 años de edad, se retiró a la localidad de Los Cocos, en las sierras cordobesas, donde pasó sus últimos años, viviendo en la pobreza. Y pese a tener que subsistir con una magra jubilación, poco antes de morir, donó al Consejo Nacional de Educación, su propiedad en Los Cocos, donde luego se construyó la Escuela N°189, que hoy lleva su nombre.

 Ceclia Grierson nunca se casó ni tuvo hijos, pero su legado está presente en hospitales y escuelas de todo el país.

 Murió el 10 de abril de 1934 y fue enterrada en el Cementerio Británico de Buenos Aires.


Homenajes

 Después de su muerte, Cecilia Grierson recibió homenajes y reconocimiento a nivel nacional, como la escuela de Enfermería que ella creara, que a partir de 1935 lleva su nombre, así como la escuela Secundaria N°13, en el Partido de Moreno, y la escuela N° 502 de la ciudad deTandil (ambas en la provincia de Buenos Aires) entre otros establecimientos educativos.

 El Hospital Zonal General de Agudos de la ciudad bonaerense de Guernica, también lleva su nombre.

 En 1980 se creó la Plaza Cecilia Grierson en el barrio de San Telmo de la Ciudad de Buenos Aires sobre la avenida San Juan al 600.

 También, en 1995, una calle del barrio de Puerto Madero (más precisamente, la continuación de la avenida Córdoba hacia el río) fue bautizada con su nombre.

 Su retrato se encuentra en el Salón Mujeres Argentinas de la Casa Rosada, junto a otras figuras de nuestra historia, como Victoria OcampoJuana AzurduyAlicia Moreau de Justo, y Eva Perón, entre otras. Además, un sello postal del Estado Argentino la conmemora.

 El 22 de noviembre de 2016, Google la homenajeó en el 157° aniversario de su nacimiento con un doodle, en cuya ilustración se encuentra ella.

 Ese mismo año, el Centro Argentino de Información Científica y Tecnológica (CONICETcreó el Directorio de científicos argentinos Dra. Grierson: una base de datos orientada a la identificación de autoridades científicas de Argentina desde su fundación como país hasta la actualidad.

 En 2018, el Consejo Directivo de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de La Plata, bautizó con el nombre de "Cecilia Grierson" al Espacio Académico del Hospital Escuela "General San Martín" de dicha ciudad.

 En el exterior, en Quito, capital de Ecuador, hay un jardín de infantes que lleva su nombre. Y en otros países de Sudamérica, Cecilia Grierson está presene en los manuales de historia de la medicina por ser la primera mujer en fundar una escuela de enfermería y ser también la primera médica recibida en el continente.

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