01/10/2024

"Trébol de 4 hojas"


 Llegar a determinada edad y no tener una familia constituida (esposa e hijo, por ejemplo), además de tener una situación económica inestable (o, por decirlo de otra manera, de mierda), genera angustia y una cantidad importante de cuestionamientos hacia la propia existencia: ¿Qué decisiones tomé a lo largo de mi vida para haber llegado hasta acá? ¿Qué decisiones tomo a diario? ¿Estas decisiones me ayudan a mejorar mi calidad de vida, la empeoran o la mantienen? Y así un montón de preguntas que me hago a diario porque tengo 41, porque llego a mitad de mes y empiezo a arañar la lata; o sea, no tengo plata y empiezo a sacar los últimos pesos que andan dando vueltas por la billetera o por algún bolsillo. Es penoso, es difícil de digerir y de aceptar, porque muchos ex compañeros de primaría, secundaria o de facultad, hoy ya tienen sus familias constituidas, una estabilidad económica que les permite, al menos, tener un auto o algo de plata hasta volver a cobrar el sueldo. Yo no. Apenas si puedo juntar unos mangos con los dos acompañamientos particulares que veo 2 veces por semana a cada uno. Con eso tiro, pero no alcanza.

 Es difícil pensar con calma cuando la cabeza es un tumulto de ideas y cuestionamientos que no llevan a ninguna parte, excepto a profundizar la angustia. Cuando hay algo de plata, uno se siente más tranquilo y puede pensar cómo hacerla crecer, pero hay que tener cuidado con el autosabotaje de pensar en los pagos pendientes y que la poca plata que hay en este momento no alcanza.

 Le debe pasar a más de una persona que lee este artículo, que cranea ideas para hacer crercer la economía doméstica. Uno se basa en lo que conoce, lo que le gusta o, simplemente, lo que pueda generar plata fácil y con poca o nula inversión. Quizás aparece una buena idea, pero también los cuestionamientos: ¿esto será rentable? ¿A quién le puedo vender esto? ¿Cuánto tiempo tardaré en generar un buen ingreso extra? ¿Y si invierto y no vendo? Y así un montón de preguntas más, que dan vueltas en la cabeza alrededor de la "grandiosa idea". Bueno, lo cierto es que hay que planificar y mantener la paciencia y la constancia para llevar adelante el proyecto. El principal obstáculo entre la idea y el resultado materializado es uno mismo; sí, uno mismo es quien se trunca los proyectos. No son las entidades financieras que otorgan créditos, ni el Estado, ni el vecino que tira mierda; es uno mismo, con esos cuestionamientos permanentes y negativos.

 Decía que hay que macerar y mantener la paciencia y la constancia para llevar adelante un proyecto. En mi caso, por ejemplo, pienso mucho y muchas veces mis proyectos quedan en una hoja o archivados en alguna carpeta de mi computadora. Si los extendiera un poco más y los llevara a la práctica, seguramente funcionarían y terminaría por no tener tiempo de llevarlos a cabo a todos. Por eso, lo mejor es la organización y la dedicación de tiempo y energía a un solo proyecto a la vez.

 Primero, evaluar entre todos los proyectos que andan dando vueltas y rescatar los más rentables, por decirlo así. Luego, examinar entre estos cuál es el que mejor se adapta a las condiciones actuales. Por último, tomar uno, el más especial, el que más nos convenza que ese es EL PROYECTO y comenzar a organizarlo, planificarlo y trabajarlo. Llevará mucho tiempo, pero al estar en marcha, el objetivo final ya estará mucho más cerca que antes.

 Sí, leerlo así, en una publicación de un blog es fácil y queda lindo, pero para llevarlo a la práctica son necesarias cuatro etapas, pasos o, como dice el título, las cuatro hojas del trébol: decisión, voluntad, paciencia y constancia. 

  1. Decisión de llevar a la práctica el proyecto
  2. Voluntad de comenzar
  3. Paciencia en el proceso
  4. Constancia para llevarlo a cabo hasta materializarlo
 Hace muchos años (doce, para ser exactos), creé esta idea del trébol de 4 hojas después de una charla con mi kinesiólogo, cuando estaba haciendo una rehabilitación. En ese momento, él me explicó que para lograr una buena recuperación era necesario tener voluntad, paciencia y constancia; con esa base, entendí que vale para cualquier emprendimiento, incluso para lo más simple, como puede ser el orden de la casa o de la economía familiar. Entonces me di cuenta que a esa idea le faltaba una pata: la decisión de llevar a la práctica lo que sea que uno se proponga. Entonces es así como quedó esta idea del "trébol de 4 hojas".
 Esta es una simple reflexión de autoayuda que me sirvió y me sirve para no desesperarme y buscar siempre una salida airosa de la situación adversa de mi economía. Cabe aclarar una sola cosa, que es muy importante: si la paso mal económicamente es porque tomé malas decisiones con mi dinero; nadie tiene la culpa a excepción de mí, que no supe administrarme. De la misma manera, la solución depende de mí y de las decisiones que tome a partir de ahora. No será un camino rápido ni fácil, pero una vez que se comienza ya se está más cerca del resultado. Si te suena, quizás sea hora que tomes tu trébol y comiences a realizar el camino de las 4 hojas, en pos de tu crecimiento.

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